Ser trans y creyente en América Latina: dudas, tensiones y caminos posibles

Ser trans y creyente en América Latina: dudas, tensiones y caminos posibles

¿Existen comunidades religiosas donde no tengas que elegir entre tu identidad y tus creencias? Aunque esta pregunta sigue siendo común en la actualidad, hoy queremos resaltar iniciativas que integran la fe y la diversidad en armonía. 

Para muchas personas trans en América Latina, la fe persiste como una dimensión viva. El desafío no está en creer, sino en encontrar comunidades donde la espiritualidad no exija silencio ni invisibilidad como condición de pertenencia.

Andrés Herrera Gré, hombre trans y acompañante espiritual con más de dos décadas de camino en distintos contextos de la región, ha vivido esa tensión de primera mano. Durante muchos años participó en espacios donde no podía nombrarse abiertamente, lo que generó un conflicto profundo entre sus creencias religiosas y su autenticidad.

Su historia refleja una realidad presente en la comunidad LGBTIQ+, pues muchas personas aún desconocen que es posible vivir la espiritualidad en espacios seguros, donde no solo sean aceptadas, sino reconocidas.

Sin embargo, encontrar esos espacios no siempre es un proceso lineal: implica atravesar dudas, romper silencios y sanar experiencias de exclusión.

Conflictos internos y externos de ser trans y creyente

Antes de hablar de caminos posibles, Andrés identifica algunos desafíos que siguen marcando la experiencia de muchas personas del colectivo LGBTIQ+, especialmente de quienes son trans en América Latina:

  • Desinformación que distorsiona sus experiencias y limita la comprensión social.

  • Uso político de las identidades para agendas que no buscan dignidad.

  • Discursos de odio que se amparan en la “libertad de expresión”.

  • Narrativas religiosas que refuerzan la exclusión. 

  • Intentos de borrar sus existencias de los espacios públicos.

Reconocer este panorama no busca instalar el miedo, sino comprender por qué crear espacios de cuidado, comunidad y espiritualidad afirmativa se vuelve una práctica urgente.

Caminos posibles: lo que la experiencia de Andrés nos enseña

  1. Espacios seguros: una necesidad espiritual y comunitaria

Desde su experiencia en acompañamiento espiritual, Andrés subraya la urgencia de crear espacios donde las personas puedan cuestionar, transformar o sostener sus creencias sin tener que negarlas.

Para muchas, existe vergüenza de decir que se es creyente debido a experiencias dolorosas con instituciones religiosas. Sin embargo, cuando encuentran comunidades que los valora e integra, se abren a compartir sus historias. El encuentro humano permite reconstruir vínculos y sanar memorias de daño religioso.

Destacado: “No se trata de elegir entre la fe y la identidad, sino de encontrar comunidades donde ambas puedan convivir. Eso es más importante que cualquier dogma”.

  1. El valor del diálogo y las historias compartidas

Andrés propone enfocar los esfuerzos en el diálogo con quienes están dispuestos a conversar y no a imponer: compartir historias de vida, experiencias de fe y prácticas de cuidado resulta más transformador que quedarse en debates teológicos. 

Además, las cosas que socializamos tienen el poder de minimizar los miedos. Cuando circulan relatos que integran espiritualidad y diversidad, otras personas pueden reconocerse y encontrar esperanza en experiencias que antes parecían incompatibles.

  1. De lo personal a lo colectivo: cultivar la esperanza para superar las malas experiencias

La experiencia de Andrés muestra que la espiritualidad puede ser un lugar de sanación, dignidad y sentido cuando se vive en comunidad y desde el reconocimiento. Sin embargo, sabe que el camino para sentirse en el espacio correcto y con la gente correcta, puede ser desgastante.

Su consejo: sembrar una narrativa interna de esperanza. No como una forma de eliminar los retos y desafíos constantes, sino como una decisión personal para vivir y ser fortaleza en medio de los discursos de odio que cada vez ganan más fuerza. 

Celebrar la fe y la diversidad

Conocer experiencias como la de Andrés permite ampliar nuestra comprensión sobre la relación entre fe, identidad y comunidad. Su trabajo en acompañamiento espiritual invita a seguir construyendo espacios donde creer no implique silencio ni invisibilidad, sino la posibilidad de vivir con dignidad y en comunidad.


👉 Conoce más sobre el trabajo de Andrés Herrera Gré en su web oficial




Más sobre Andrés Herrera

Andrés Herrera Gré es un hombre trans latinoamericano, acompañante espiritual y comunicador con más de dos décadas de experiencia en la intersección entre fe y diversidad. Inició su camino en Venezuela y hoy acompaña procesos personales y comunitarios en distintos países de América Latina. 

Actualmente estudia psicología, integrando este enfoque a su labor de cuidado y acompañamiento. 

Su trabajo promueve espacios seguros para vivir la espiritualidad sin ocultar la identidad y reconstruir vínculos tras experiencias de exclusión religiosa.

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Nota: este artículo toma reflexiones compartidas por Andrés Herrera Gré durante la Charla CREO “Fe sin armarios: estrategias para celebrar la diversidad”.

 

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